lunes, 19 de diciembre de 2011



Volvío hablando de sentimientos y momentos en que fuimos felices, actuaba como lo hacía antes de marchar, pero aún asi no lo sentía como en aquel entonces. Se fijó en los besos y la cama, luego de eso ya nada sabia de mi, ya no compartía momentos, solo dudas de lo que supuestamente, nadie comprendía, ni siquiera él, sentía. Se volvió a alejar, sin embargo desde que habia regresado nunca estuvo de verdad cerca más que en la misma habitación, se fue y apareció exigiendo respuestas de porque no lo busqué, no supe que decir, más que enojarme y sufrir, conversamos una noche por medio de correo, comprendí que no quería estar conmigo y lo deje libre como en un principio, sin embargo le hice notar que si las cosas no resultaban era porque él no quería que resultarán. Colgue el telefono y la próxima vez que volvimos a hablar fue distinto, aunque no es igual de como era antes y seguramente nunca lo volverá a ser, por más que sepa que moriré yo, más no el amor que creó en mí.












El día de su cumpleaños se marcho... y tal como lloran los niños cuando se pierden de sus padres, lloré y termine muriendo en un abrir y cerrar de ojos, despúes de casi 365 días de historia, al parecer, mal escrita




Vivi, mientras moría, aunque no me daba cuenta, a veces imaginaba que el infierno era mejor que morir en vida o mejor que desgarrar tu alma y tu corazón, me volví loca de esperar y pensar que las cosas serían como antes, cuando me resigne a la vida y a la manera de vivirla que él dejó, volvío como si nada, tal como se fue, y no supe que hacer más que correr a sus brazos y luego a su cama...